Fotografías tomadas el día 1 de Noviembre en el cementerio de Cosio, Cantabria. ¿Acaso no son las tumbas altares de los muertos? Monumentos que arraigan al terreno el recuerdo de los que marcharon. Un espacio de rezo y memoria. El sitio donde damos descanso, el sitio que guarda a nuestros queridos muertos. Sin duda un lugar de ausencia: retratos, flores, devoción, cariño, sacralidad.
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Tuesday, 10 November 2009
Día de Todos los Santos
Fotografías tomadas el día 1 de Noviembre en el cementerio de Cosio, Cantabria. ¿Acaso no son las tumbas altares de los muertos? Monumentos que arraigan al terreno el recuerdo de los que marcharon. Un espacio de rezo y memoria. El sitio donde damos descanso, el sitio que guarda a nuestros queridos muertos. Sin duda un lugar de ausencia: retratos, flores, devoción, cariño, sacralidad.
Friday, 17 July 2009
Una película de una caja

Cosas Insignificantes es una película mejicana dirigida por Andrea Martínez (producida por Guillermo del Toro, Bertha Navarro y Luis de Val) que "gira entorno a una caja. Desde afuera, la vieja caja de madera no tiene nada de especial. Adentro, sin embargo, contiene un mundo de historias. En su interior hay objetos aparentemente insignificantes que han sido perdidos, olvidados o tirados por gente desconocida: desde un pedazo de encaje hasta un recado de una colegiala, desde un fragmento de cristal hasta una fotografía descolorida. La caja pertenece a Esmeralda (Paulina Gaitán), una adolescente enrabiada y defensiva. Esmeralda está harta de todo: de su familia, de sus responsabilidades, de su vida. Entonces, se refugia en su caja de objetos. En sus manos estos objetos corban vida: a través de ellos inventa historias que no vive, emociones que no siente, gente que no ama..."

Cuando uno recoge cosas de los demás, ya sean objetos, cartas, fotos, historias... es un extraño. Y no puede más que imaginar porque lo que posee no es más que una pista, un fragmento físico y real de un universo emocional, un grano de arena de una trayectoria vital, un trozo de puzzle de un contexto global. Los objetos personales ajenos nos atraen porque más que decirnos, hacen evidente todo lo que no sabemos y son motor de nuestra curiosidad e imaginación.
(fue estrenada en cines el 15 de Mayo, 2009)

Friday, 5 June 2009
Cerrando una etapa y rediseñando el blog

El proyecto Ausencia no terminaría nunca. Ni quiero que termine, pero apartir de hoy no podré dedicarle toda mi atención como hasta ahora. Por tanto queda como un capítulo cerrado, estoy satisfecha con el resultado, mi objetivo está cumplido y las bases sentadas para un trabajo al que puedo volver. Este blog ya no estará exclusivamente dedicado al proyecto Ausencia, por eso ya no se llama Memorabilia, y vuelve a su antiguo nombre: Jewel'story.
El proyecto que concluyo ha tenido una gran influencia sobre mi y probablemente lo podreis ver brillar a través de otros proyectos que desarrolle en el futuro. Para mi ha marcado la dirección hacia donde quiero ir, el próximo paso a seguir. Parece como si mi trabajo artístico cada vez tuviese un mayor peso teórico y una visión que se detiene mucho en el análisis de la cultura.
No sólo cierro un capítulo, cierro el libro entero que es la carrera, y quiero continuar mi formación en el campo de la Antropología.
Me gustaría dejar una puerta abierta para esta investigación tan interesante que he planteado, por lo que seguiré buscando, recogiendo, coleccionando historias personales de ausencia.
Monday, 1 June 2009
altares terminados IV: Parcelas Interiores
Parcelas interiores es un altar corporal. Representa el sentimiento de la ausencia encarnado, sentido por dentro. Es un altar inspirado en la historia que recibí de una amiga. Es el primero que realizo a partir de una historia personal ajena, escogí esta historia porque me resultó muy evocadora, poética, llena de metáforas visuales. Ella describe la ausencia refiriéndose mucho al cuerpo. Habla de la herida, la cicatriz y la piel nueva. Éstas ideas las he utilizado en la 'tapa', cosiendo remiendos en una tela de encaje antigua con rotos. He utilizado hilos y telas de color carne, rosa y rojo de distintas calidades, algunas más transparentes, he incluso un trozo de benda. Representan el dolor como si se tratase de una herida física y el tiempo y el proceso de curación.
Dentro, la caja de madera está dividida, son las parcelas del interior del cuerpo que la historia describe "Todos las relaciones tienen parcelas en nuestro inerior y las necesitamos, vivir sin alguna supone estar cojo, manco, o aunque sea, sufrir un ligero corte en un dedo, según la intensidad de los lazos que nos unan." Ésta frase fue clave pues me dió la idea de cómo configurar el altar. Un altar que guarda cosas preciadas, objetos carnales, objetos como partes de nuestro propio cuerpo. Un altar, que es nuestro cuerpo, que alberga sentimientos en las entrañas. Una de las parcelas está vacía, representa la ausencia de una relación.
El velo que cubre el interior es como la piel, protege, resguarda, lo que guardamos en nuestro interior. Con el velo se hace más sutil y menos explícito lo que da al altar un carácter más íntimo y menos macabro. Porque antes de poner la tela el aspecto era demasiado siniestro, chocante, con los trozos de cuerpo mostrados directamente. Forré todos los receptáculos por dentro, además cubrí con media los dedos de escayola, con vela la mano, con puntilla la una de las piernas, lo que hizo que todo encajase mejor con la idea de altar y no resultase tan macabro.
El resultado sigue siendo inquietante y un poco mortuorio... remite a las reliquias de los santos o a los exvotos con formas de partes de cuerpo que los fieles dejan como ofrenda a un santo cuando les ha curado.
Altares terminados III: Altares en la distancia: Hollia Shrine
Hollia Shrine es como Daire se refiere a este altar. Le pedí que trajese consigo, en una de sus visitas a Madrid, todo las cosas que guarda de mi. En la puerta de su armario es donde suelen estar todas pegadas. La idea de los altares de hecho surgió a partir de una broma entre nosotros.
Como el altar de Daire, tiene un retrato como imagen principal. Éste está cubierto por un velo que transmite la idea de intimidad. Es una tela bordada que encaja con la idea de guardar cosas íntimas, preciadas y privadas. Lo he utilizado también sobre texto y envolviendo las cartas para que no se pueda leer el contenido.
En las puertas, por dentro, y detrás del retrato hay partes de cartas que yo le he mandado. En la parte de abajo dos retratos pequeños enmarcados y con un ojo debajo. Le mandé mis ojos.
Collage, dibujos, fotos y recortes recubren las paredes del inteior y un fajo de cartas se apolla contra la pared del fondo cerrado con un lazo. Muestro recortes de una historia. Son objetos que no acaban de mostrar nada, pero que hacen que el espectador se haga una idea de la historia de otro. No narro con palabras, empaqueto recuerdos, creo un espacio sagrado, dejo que la curiosidad recorra un espacio vetado, dirijo la mirada del espectador ávido de imaginar una historia. En realidad no cuento nada, porque la mejor historia está en su imaginación.
La historia está en los objetos, en el hecho de construir un altar para otro, en el hecho de meter los objetos del ausente, sus imágenes y su palabra escrita a mano en un contexto. Más que el contenido yo hablo de un contexto, de un lugar. De un altar que simboliza el lugar que ocupan los recuerdos que nos importan en nuestro interior. ¿El lugar de la ausencia?
Saturday, 30 May 2009
altares terminados II: Altares en la Distancia: Daire
Los Altares en la Distancia forman un conjunto con el altar de la India. Uno está dedicado a Daire y otro a mi, en ellos guardamos recuerdos del otro en forma de fotos, dibujos, cartas, objetos, olores... Una acumulación de cosas que nos ayudan a recordar la historia que tenemos en común y que se ve interferida por la distancia. Estos altares responden al desdeo de tener al ausente presente, a ponerle en un lugar íntimo y privilegiado. Son espacios donde guardamos cosas preciadas, que atesoramos. Cada uno guarda y cuida las cosas que guardamos del otro. Son altares para el recuerdo, para de alguna forma tener al ausente en casa y para otorgar a los objetos que le simbolizan un valor casi sagrado.
Los Altares en la Distancia tienen el mismo tamaño y estructura, se abren con dos puertas y recuerdan a los altares portátiles. Tienen una imagen central que es un retrato en blanco y negro del ausente. Cuando están cerrados se puede ver que por fuera tienen una imagen de mapa, que representa la distancia física que los separa.
Al levantar el retrato que es recuerda a un icono religioso, se pasa al espacio interior, un lugar íntimo donde se resguardan las cartas envueltas en tela que sólo deja entreverlas, dando privacidad. Un archivo de momentos capturados en fotografías parcela la pared del fondo. Son las hojas de contacto de fotografías analógicas que he revelado yo misma. La técnica analógica, su proceso manual, hace que me den mucha más la sensación de instantes seleccionados con estima.
En la cara interior derecha de las puertas hay piedras pegadas, son de un día que me puse a recogerlas en Glendelough, un sitio donde hemos estado juntos muchas veces. Hay un trozo de cartón que es de la caja de embalaje de un gato de la suerte chino que me regaló. Y cosas escritas que me mandó por carta.
En el lado izquierdo una foto de la India, la única que tengo de los dos juntos en el viaje, la sacó su amigo Phil y me la dió. También unos pendientes que me compró en Nepal.
Detrás del retrato un sobre marrón con mi dirección escrita por el, con su letra. Hemos recuperado la tradición de escribir cartas a mano, algo que cada vez es menos común. Hay algo más que palabras en las cartas escritas a mano.
El altar también guarda un collar y un anillo, regalos, y una bolsa de té. El té es una de las costumbres más características de Irlanda para mi.
ALTARES TERMINADOS I: INDIA
Y ahora que el gran evento pasó quiero mostrar más en detalle cada uno de los altares terminados. Tengo cuatro acabados: tres para contar mi historia y otro de una de las historias ajenas. Quería al menos realizar uno contando una historia de ausencia que no fuese la mía, ya que ese el sentido del proyecto, reunir, conectar, comparar, crear paralelismos entre historias de ausencia de distintas personas.
Para empezar a contar mi historia me situo en la India, donde conocí a Daire, así surge el altar de la India, el inicio, donde nos encontramos, donde empezó todo. Junto con los altares personales que guardamos cada uno del otro en la distancia, narra y representa nuestra historia.
Su función principal es guardar el diario de viaje, donde está escrita toda mi experiencia, toda mi visión subjetiva de un país, todas mis aventuras, recuerdos, emociones, lugares, olores, personas, sensaciones... Todo el interior está empapelado con fotocopias en blanco y negro del diario: dibujos, anotaciones, planes de trayecto, recortes, pensamientos... En el viaje me propusé escribir al final del día todo lo que había sucedido y conseguí mantener el hábito hasta el final.
En la esquina inferior derecha, tapado por el libro dorado, hay una parte de mi diario: donde hablo de Daire por primera vez (y de mis sentimientos hacia él). Escondido, este trozo de papel pasa desapercibido.
También hay recortes de periódicos indios, estampas de dioses hindúes y postales. Los pétalos de rosa y el incienso siempre están presentes en los altares de allí. Es un país muy espiritual, donde la religión se respira en el aire.








Hay muchas religiones diferentes, algunas representadas en este altar, con el libro sagrado del sijismo y las imágenes de dioses del hinduismo que destacan por el color oro. Escogí poner color sólo en algunas partes, apagando el fondo y dejándolo en tonos grises para destacar lo que quería. El color es muy llamativo y vibrante en India, en la ropa, en las flores e imágenes de los templos, en los pigmentos que emplean para hacerse marcas en la piel, pinturas en la cara, que poseen distintos significados culturales o estéticos, como el punto rojo o naranja en la frente, una raya roja en la línea del pelo, el khol en los ojos...
También he incluido en este altar joyas hechas con monedas antiguas (rupias). El que enmarca el altar con conchas se lleva en la frente, los colgantes a los lados enmarcando el rostro, lo llebavan las novias al casarse.
Con todos estos objetos, imágenes y recortes de texto trato de configurar una representación subjetiva e idealizada del país.
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